viernes, 7 de diciembre de 2012

Literatura en la colonia



  • Materia primaria de unidad de toda literatura es el idioma. La literatura española, como la italiana y la francesa, comienzan con los primeros cantos y relatos escritos en esas lenguas. Sólo a partir de la producción de obras propiamente artísticas, de méritos perdurables, en español, italiano y francés, aparecen respectivamente las literaturas española, italiana y francesa. La diferenciación de estas lenguas del latín no estaba aún acabada, y del latín se derivaban directamente todas ellas, consideradas por mucho tiempo como lenguaje popular. Pero la literatura nacional de dichos pueblos latinos nace, históricamente, con el idioma nacional, que es el primer elemento de demarcación de los confines generales de una literatura.
  •  El florecimiento de las literaturas nacionales coincide, en la historia de Occidente, con la afirmación política de la idea nacional. Forma parte del movimiento que, a través de la Reforma y el Renacimiento, creó los factores ideológicos y espirituales de la revolución liberal y del orden capitalista. La unidad de la cultura europea, mantenida durante el Medioevo por el latín y el Papado, se rompió a causa de la corriente nacionalista, que tuvo una de sus expresiones en la individualización nacional de las literaturas. El "nacionalismo" en la historiografía literaria, es por tanto un fenómeno de la más pura raigambre política, extraño a la concepción estética del arte. Tiene su más vigorosa definición en Alemania, desde la obra de los Schlegel, que renueva profundamente la crítica y la historiografía literarias. Francesco de Sanctis -autor de la justamente célebre Storia della letteratura italiana , de la cual Brunetiére escribía con fervorosa admiración, "esta historia de la literatura italiana que yo no me canso de citar y que no se cansan en Francia de no leer"- considera característico de la crítica ochocentista
  •  La literatura nacional es en el Perú, como la nacionalidad misma, de irrenunciable filiación española. Es una literatura escrita, pensada y sentida en español, aunque en los tonos, y aun en la sintaxis y prosodia del idioma, la influencia indígena sea en algunos casos más o menos palmaria e intensa. La civilización autóctona no llegó a la escritura y, por ende, no llegó propia y estrictamente a la literatura, o más bien, ésta se detuvo en la etapa de los aedas, de las leyendas y de las representaciones coreográfico-teatrales. La escritura y la gramática quechuas son en su origen obra española y los escritos quechuas pertenecen totalmente a literatos bilingües como El Lunarejo, hasta la aparición de Inocencio Mamani, el joven autor de Tucuípac Munashcan (6) . La lengua castellana, más o menos americanizada, es el lenguaje literario y el instrumento intelectual de esta nacionalidad cuyo trabajo de definición aún no ha concluido.
  • En la historiografía literaria, el concepto de literatura nacional del mismo modo que no es intemporal, tampoco es demasiado concreto. No traduce una realidad mensurable e idéntica. Como toda sistematización, no aprehende sino aproximadamente la movilidad de los hechos (La nación misma es una abstracción, una alegoría, un mito, que no corresponde a una realidad constante y precisa, científicamente determinable). Remarcando el carácter de excepción de la literatura hebrea, De Sanctis constata lo siguiente: "Verdaderamente una literatura del todo nacional es una quimera. Tendría ella por condición un pueblo perfectamente aislado como se dice que es la China (aunque también en la China han penetrado hoy los ingleses). Aquella imaginación y aquel estilo que se llama hoy orientalismo, no es nada de particular al Oriente, sino más bien es del septentrión y de todas las literaturas barbáricas y nacientes. La poesía griega tenía de la asiática, y la latina de la griega y la italiana de la griega y la latina" El dualismo quechua-español del Perú, no resuelto aún, hace de la literatura nacional un caso de excepción que no es posible estudiar con el método válido para las literaturas orgánicamente nacionales, nacidas y crecidas sin la intervención de una conquista. Nuestro caso es diverso del de aquellos pueblos de América, donde la misma dualidad no existe, o existe en términos inocuos. La individualidad de la literatura argentina, por ejemplo, está en estricto acuerdo con una definición vigorosa de la personalidad nacional.


El Arte en la Colonia

Arquitectura colonial



Modelo de la arquitectura barroca
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La Arquitectura se caracterizó, en la Europa de los siglos XVI al XVIII,  a desarrollar un capitulo propio en el panorama constructivo de la Edad Moderna. Sin embargo, la arquitectura renacentista y barroca en Hispanoamérica no es igual en todas las regiones. Mientras la arquitectura colonial  resalta en el virreinato de La Nueva España y en la ciudad de Lima, en otras zonas no alcanza ese desarrollo.
Es el caso de gran parte de América del Sur, y el caso particular de Chile, el cual representaba  los suburbios de la periferia: si Lima artísticamente se acercaba a Europa, Santiago lo haría de Lima.
Barroco Arquitectónico Colonial
La región central fue la poblada por los colonos. Esta posee una zona de interés arquitectónico: la parte limitada por las ciudades de La Serena y Concepción. Entre ellas, Santiago, donde está la mayor parte del patrimonio arquitectónico del país. Esta situación hace que existan dos sectores bien marcados. Al norte, la arquitectura rural e indígena de la árida Atacama; al sur, la arquitectura insular de Chiloé, promovida por los jesuitas alemanes.
Las guerras araucanas y los terremotos determinaron de alguna manera que no exista un arte colonial desarrollado hasta el siglo XVIII. Tal situación necesita, en muchas ocasiones, la búsqueda de planos, documentos y textos de la época que permitan tener una idea de cómo fue esta obra tristemente destruida. La frecuencia de los terremotos obligó a los arquitectos a concentrarse en la búsqueda de soluciones constructivas que solucionaran los daños. De esta forma,  el desarrollo de una arquitectura horizontal, con una cimentación calculada, hace que la arquitectura chilena sea una particularidad, dentro del sistema colonial.
Las arremetidas indígenas se cuentan desde la fundación de la ciudad de Santiago, el 12 de febrero de 1541 por Pedro de Valdivia. Al tiempo, ésta fue destruida por los indígenas, pero fue reconstruida inmediatamente después. A la fundación de Santiago le seguirán durante el siglo XVI las de otros núcleos urbanos, que fueron acrecentando la metropolización del territorio. Posteriormente, en 1544 se fundaron Valparaíso y La Serena; en 1550, Concepción; en 1552, Valdivia; en 1558, Osorno; en 1576, Castro. Una segunda fase en los asentamientos urbanos tuvo lugar ya en el siglo XVIII, cuando se crearon las ciudades de Copiapó, Quillota y Ancud.
Convento o Iglesia San Francisco en la actualidad
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A las ciudades recién fundadas pronto llegaron las órdenes religiosas con su estilo arquitectónico, a través de la construcción de capillas, colegios, iglesias y conventos. La arquitectura religiosa, al  igual  que las casas municipales, los palacios de los gobernadores, los hospitales y otros edificios públicos, son los elementos arquitectónicos que van a embellecer y aristocratizar la ciudad, otorgándole su característico perfil colonial.
Volviendo al tema de los terremotos,  éstos han perjudicado el patrimonio arquitectónico y urbano. El peligro sísmico ha particularizado la arquitectura en muchas zonas de Hispanoamérica.  Así, se producen las soluciones góticas, el desarrollo horizontal de los edificios, la presencia de contrafuertes  y la escasa altura de las torres, son algunas de las características que singularizan la arquitectura latinoamericana frente a los estilos europeos.
En Chile, los movimientos telúricos han sido enormemente destructores.  El mejor ejemplo  de ello ha sido de que en Santiago sólo se conserva un edificio del siglo XVI, el convento de San Francisco (1586-1628), el cual ha resistido estoicamente los continuos movimientos de tierra. La mayoría de los edificios del Chile colonial no tuvieron esa suerte, desapareciendo debido a los terremotos de 1647 y 1730.

Pintura colonial chilena


La Virgen con el Niño, San Francisco y Santa Clara, Angelino Medoro, Monasterio de Las Clarisas de Puente Alto.
Las primeras pinturas que transitaron por Chile fueron representaciones religiosas importadas, que eran realizadas por artistas y artesanos españoles, italianos y flamencos. Fueron transportadas por mar desde Europa, comenzando inmediatamente a reproducirse las primeras pinturas sudamericanas al estilo occidental, bajo la creación de talleres locales que desempeñaron el importante papel de implantar y popularizar las corrientes artísticas europeas, imponiéndose los estilos italianos.
Desde 1650 hasta 1750 se implantó en Chile el gusto español, en especial el de la escuela sevillana. A partir de mediados del siglo XVIII se produjo un cambio y comenzó a dejarse sentir la influencia francesa.
Influencia  Italiana y Flamenca
"Cristo resucitado", Bernardo Bitti.
Los pintores extranjeros que destacaron fueron tres italianos: el jesuita Bernardo Bitti (1548-1610), Angelino Medoro (1576-1631) y Mateo Pérez de Alessio (1547-1616). El estilo que estos pintores establecieron en Lima tenía como referente el manierismo italiano.
El trabajo de Angelino Medoro  llegó a Chile conservándose una pintura y varias personalizadas. La pintura firmada es La Virgen con el Niño (1602), San Francisco y Santa Clara. Se trata de la pintura occidental más antigua conservada en Chile, con un claro estilo del Cinquecento. Algunas fuentes limeñas afirman que dicha pintura fue traída a Chile solo después de la Guerra del Pacífico.
Desde 1620 comenzó a notarse en el Virreinato del Perú la influencia flamenca, la cual tuvo una  presencia gracias a una técnica que se mostró esencial para expresar las imágenes: el grabado. De este modo, las imágenes en tinta fueron importante en la culturización de América Latina, continente falto de modelos plásticos a imitar.  El grabado adquirió aún más importancia, y las estampas se convirtieron en la principal fuente de inspiración. Los temas religiosos realizados difundieron por los virreinatos americanos los referentes artísticos flamencos.
La principal figura de la escuela de pintura flamenca fue Pablo Rubens (1577-1640); difusor de las glorias de la monarquía de los Habsburgo y de la fe católica. Sus pinturas, llegaron al Virreinato del Perú y sirvieron de inspiración a los pintores locales que imitaron su estilo compositivo, su interpretación de la figura humana y los paisajes.
La Escuela Española
San Buenaventura, Francisco de Zurbarán
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El europeísmo de la cultura barroca, y la aceptación también en la metrópoli de las corrientes artísticas italianas y flamencas facilitó la proyección de éstas en América y concretamente en Chile. Coincidió con el gran momento de la escuela de pintura española, con residencia en Andalucía y en la ciudad de Sevilla en particular.
Al respecto destacan Zurbarán y Murillo
Bartolomé Murillo
En lo relativo al ingreso del modelo sevillano en Chile, este se realizó a través de los grandes centros urbanos del Virreinato del Perú. Fue en la escuela de Cuzco donde en principio se hizo evidente la presencia del gusto español. Es aquí donde Francisco de Zurbarán (1598-1664) va a lograr gran influencia en los pintores criollos.
Zurbarán alcanzó el éxito  por la producción de series monásticas, que posteriormente fueron realizadas para la exportación a América. En tanto, Bartolomé Murillo (1618-1682) se destaca por su estilo colorista y costumbrista, y que también terminó pintando parte de su producción para el mercado americano.
Ambos pintores destacaran por su influencia  a partir de la segunda mitad del siglo XVII y la primera mitad del XVIII.
El Virreinato del Perú y su influencia
El Virreinato del Perú contaba con escuelas de considerable interés, como Quito, Cuzco o el Alto Perú, los cuales exportaron lienzos y esculturas, que servirán a diversos talleres chilenos, para iniciar la producción propia.
De Quito destacó sobre todo la obra de imaginería. Esta técnica quiteña se inspiró en artesanos españoles, de los que destacan Martínez Montañés, Alonso Cano y Pedro de Mena. La pintura de Quito será trascendental para imitar por los adherentes chilenos al óleo.
Los talleres limeños contaron con numerosos escultores y talladores sevillanos que durante el siglo XVII se establecieron en Lima. La pintura limeña, en tanto, se vio influida por artistas italianos y por la abundante llegada de lienzos zurbaranescos.
                   
                               Escultura Colonial
La temática de la escultura colonial en Venezuela estuvo vinculada a la historia religiosa, las imágenes para el culto fueron traídas desde España, su forma técnica e iconografía influyeron en las imágenes que se hicieron en los sencillos talleres que abrieron los misioneros , la producción principal estuvo dedicada a retablos, altares e imágenes talladas, entre otros, Con el propósito de darlas mayor realismo y siguiendo la tradición de la imaginaria española, a estas imágenes se les colocaban pelucas, trajes a la medida y otros accesorios. Los procedimientos empleados se pueden emplear en cinco:
  • Imágenes de talla completa: cuando los rostros, manos y tajes están tallados en la madera que luego era policromada.
  • Imagen de vestir: cuando solamente tenían talladas el rostro y las manos y eran vestidas con trajes y accesorios verdaderos.
  • Imagen de tela enconada: cuando se les tallaba el rostro y las manos y el traje se les moldeaba con telas engomadas y pintadas que daban forma.
  • Imagen de relieve: cuando solo se tallaba un lado de la tabla y también se coloreaba.
    -Imagen de Botella: una especie de tríptico único con pequeñas bisagras que cerrado adquiría la apariencia de una botella.
  • La Orfebrería: continuo la tradición estilística europea pero logro un valioso desarrollo y creatividad como lo comprueban las custodias, jarras, platos, cálices y otros objetos alegóricos.



Religión en la colonia


Una profunda fe en Dios, en la Virgen María y en la corte celestial, alumbró el mundo espiritual del conquistador y del criollo. La inspiración espiritual reposaba también en una acentuada fidelidad al magisterio de la Iglesia. La estrecha unión con el Estado confundió los fines de ambos que aparecieron, por así decirlo, actuando en un solo sentido. Esta comunión provenía desde tiempos remotos, cuando la religión había hecho posible la unificación de España. 1






La religión en la época colonial fue un gran cambio para los indígenas, ya que no entendían el objetivo ideal de los españoles, el de evangelizar.

“La religiosidad colonial podía cobrar formas diversas y aun contradictorias en apariencia, dependiendo del sector social al que nos remitamos, del espacio que estudiemos, o del contexto histórico en el cual se desenvuelve nuestro objeto de estudio. En el Perú la naturaleza de esta religiosidad y de las formas en las que se expresó le debe mucho al catolicismo presente desde el momento mismo de la conquista, pero también es tributaria de los propios cultos locales prehispánicos e incluso de los cultos africanos introducidos a América por los esclavos negros.” 2
Una de las formas que la religiosidad colonial desarrollo con notable vigor fueron las cofradías. Una cofradía era una asociación laica de culto con carácter cooperativista, en tanto que el objetivo primordial era la celebración y cuidado de una imagen divina(santo patrón, santa patrona o dios mismo en el santísimo sacramento o Jesucristo) , y donde además los miembros podían obtener una serie de beneficios a cambio del cumplimiento de una serie de obligaciones (pago puntual de las contribuciones monetarias, asistencia a las celebraciones litúrgicas, administración eficiente de los bienes de las cofradías, etc.) estipuladas en dos tipos de “contratos” especialmente preconcebidos llamados constituciones y cartas de hermandad 3. 

Durante el periodo colonial surgió ¨El tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en Lima´´. La llegada del santo oficio a las colonias americanas no sólo fue un evento de orden eclesiástico, ya que sus intenciones iban más allá y se internaban en los aspectos del control ideológico y político de la población urbana. Sobre todo en un territorio nuevo abierto a una serie de posibilidades de desarrollo cultural y económico, como también a la llegada de nuevos actores sociales como los extranjeros, temidos siempre por ser parte de otras tradiciones nacionales y culturales o por ser miembros de minorías religiosas, que fueron excluidas de los espacios reconocidos tanto como cristianos viejos o nacidos en la tradición hispánica. 


La Universidad Nacional Mayor de San Marcos


La Universidad Nacional Mayor de San Marcos (siglas: UNMSM) es una universidad pública ubicada en la ciudad de LimaPerú. Es la institución educativa más importante del país, y oficialmente la primera universidad peruana y la más antigua de América.9 Tuvo sus inicios en los estudios generales que se brindaron en los claustros del convento del Rosario de la orden de Santo Domingo hacia 1548. Su fundación oficial fue gestada por fray Tomás de San Martín y se concretó el 12 de mayo de 1551 con el decreto del emperador Carlos V,10 en 1571 adquiere el grado de pontificia otorgado por el papa Pío V con lo que termina siendo nombrada como "Real y Pontificia Universidad de la Ciudad de los Reyes de Lima".11 Siendo reconocida por la Corona española como la primera universidad de América fundada oficialmente por Real Cédula, es referida como "Universidad de Lima" entre 1551 y 1821, durante el Virreinato.12 En los tiempos de la emancipación adquiere un rol principal al ilustrar a varios de los líderes gestores de la independencia del Perú.13 Después de la proclamación de la independencia y durante la república mantiene de manera coloquial su denominación como "Universidad de Lima" hasta 1946, en que se oficializa su nombre actual y denominación como universidad nacional.14
La Universidad de San Marcos está considerada como la institución peruana de educación superior más importante y representativa por su «tradición, prestigio, calidad y selectividad de ingreso»,15 16 siendo además calificada y reconocida como uno de los principales centros de investigación científica y social del Perú.17 Está considerada como la mejor del Perú según la mayoría y más recientes rankings de universidades: el ranking universitario del Perú por la ANR y auspiciado por la UNESCO,15 16 el University Ranking by Academic Performance de 2010,18 201119y de 201220 por URAP Center, el QS World University Rankings de 2011/1221 22 y de 2012/13,23 24 y el ranking mundial de universidades de2011-I25 26 y de 2012-I por CSIC conocido como Webometrics, ubican a la Universidad de San Marcos en el 1° lugar a nivel nacional.27 Además, es la única universidad peruana que cuenta con Acreditación Institucional Internacional que certifica su calidad académica y administrativa.28 29 3031 Diversos peruanos y latinoamericanos influyentes, pensadores, investigadorescientíficospolíticos y escritores han salido de sus aulas;32todos reconociendo y valorando el alto nivel de enseñanza, el prestigio que goza la universidad y la activa e importante participación intelectual que tuvo la universidad y su alumnado a través de la historia del Perú.33 La Universidad de San Marcos ha sido referida muchas veces como un reflejo del Perú por manifestar los avances y las limitaciones que eventualmente tiene el país, además de la valorada la diversidad, preparación y activismo de su alumnado.34 El único peruano laureado con el Premio NobelMario Vargas Llosa,35 36 es egresado de esta casa de estudios.3738 39 40 41 42
En sus más de 460 años de funcionamiento la Universidad de San Marcos ha pasado por varios locales, de los cuales mantiene y destacan la "Casona de San Marcos", local histórico de la universidad con más de 400 años de historia y que en la actualidad es sede de las principales actividades culturales y de otorgamientos de altos grados por parte de la universidad; el actual local de la Facultad de Medicina "San Fernando", inaugurado en 1901 para la primera escuela de medicina del país; y la llamada "Ciudad Universitaria", que desde 1960 es su sede principal, allí se ubican la mayoría de facultades, la biblioteca central, el estadio universitario y el rectorado, y se desarrollan la mayoría de actividades académicas y de investigación. Todos estos locales se ubican en el Cercado de Lima. La Universidad de San Marcos cuenta actualmente con 62 escuelas académico-profesionales,43 agrupadas en 20 facultades,44 y éstas a su vez en 6 áreas académicas,45 siendo la universidad peruana que abarca mayor cantidad de materias universitarias. Todas las facultades ofrecen tanto programas de pregrado como de posgrado. Cuenta además con diversos centros, instituciones y dependencias, como su centro culturalmuseosbibliotecasclínica y consultorios universitariosfondo editorial, entre otros.




El Real Convictorio de San Carlos

El Real Convictorio de San Carlos de Lima fue un colegio mayor creado a finales de la Colonia y que subsistió hasta las primeras décadas del Perú Republicano (ya sin el título de “Real”), desempeñando un importante papel en las luchas ideológicas de su tiempo.
En sus inicios, fue creado para servir de residencia para los alumnos de la Universidad de San Marcos, de acuerdo a Real Cédula del 9 de julio de 1769 y el decreto del 15 de junio de 1770 del virrey Amat, que fusionaba Colegio Real de San Martín y Colegio Mayor de San Felipe y San Marcos, el primero de los cuales estaba bajo la administración de la expulsada orden jesuita.
Los requisitos necesarios para entrar en él se hacían en función de eliminar a "los que no tuviesen limpieza de Sangre, buena crianza y costumbre", además de estar en la obligación de saber latín y estar matriculado en la Universidad de San Marcos. Su primer rector fue José Lasso y Mogrovejo.
A pesar del empeño que se puso por renovar los estudios y distanciarlos de la enseñanza tradicional, desde temprano se dio en San Carlos una cercanía con el énfasis en la Teología, aplicándose ésta al tratamiento de los problemas cotidianos, lo que le valió la burla de los personajes del Diálogo satírico de los palanganas Veterano y Bisoño.
Durante el periodo colonial no fueron pocas las veces que sufrió intervención, especialmente en las materias de estudio. Los ingresos no fueron problema menor, pues en varias oportunidades se veían privados de las rentas asignadas, alterando su normal desempeño. Esto se dio de manera clara con el Informe (1816) que Toribio Rodríguez de Mendoza como rector hiciera al virrey Joaquín de la Pezuela, ocasionando el cierre del Convictorio (octubre de 1817).

EDUCACIÓN EN LA COLONIA

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 Entre los españoles venidos al Nuevo Mundo, la idea de conquistar, prevalecía sobre el concepto de colonización, es decir, arrasar y depredar a su paso a toda civilización autóctona, bajo la imposición de una ideología medieval, (ya en decadencia en España), en tanto que, en otros países europeos, ya estaban cimentadas las ideas del renacimiento. En este sentido, la unidad española recién estaba tomando forma social, política y económicamente, despuntando un nuevo orden con la expulsión de los musulmanes. Esto significaba que, desde el punto de vista de las clases en el poder (los comerciantes, el clero y la nobleza militarista), las nuevas tierras y los pueblos conquistados tenían que someterse, de grado o por fuerza, a este orden naciente.
 Los principios que comenzaron a regir en las nuevas colonias, estaban basados en la tradición escolástica y el humanismo latino, sin empacho de imponer de manera brutal un régimen de producción esclavista. Dicho en otros términos, la sociedad novohispana se formaba por dos grandes grupos sociales: los gobernantes y los gobernados que poseían el “estatus” de ciudadanos. De este esquema, quedaban excluidos los indios y los esclavos africanos, quienes eran considerados como no humanos.
 Con los años, se incorporaron nuevas congregaciones religiosas al proceso educativo de las comunidades de la Nueva España, adquiriendo diferentes enfoques, acordes con las necesidades productivas de las clases en el poder.  Así, se empezó a educar a determinadas minorías directivas entre los indígenas, más como un instrumento de control social que por otras razones. En medio del proceso educacional en la sociedad colonial, privaba el objetivo evangelizador y la consolidación del cristianismo.
La llegada de los jesuitas, hacia 1572, marca un hito en la historia educativa mexicana, porque instrumentan el “Método Ratio”, dividiendo a los alumnos por grupos con un maestro, que incorporaba lecturas de fragmentos selectos de textos clásicos, fomentando debates abiertos, cosa inadmisible para los grupos religiosos conservadores. Las riquezas acumuladas por la Compañía, así como el dominio intelectual que ejercía, le convirtieron en una amenaza para las clases dominantes, dado que, su reforma educativa, emprendido desde mediados del Siglo XVIII, incluía una modernización de los estudios, orientada hacia la depuración de los abusos del escolasticismo en la filosofía y, sobre todo, porque incorporaba los principios científicos, (como el método experimental en las ciencias). En 1767 el rey Carlos III expulsa a los jesuitas de todos los dominios españoles.